Nubes negras sobre el puerto de Buenos Aires.
En 1990 el puerto de Buenos Aires era obsoleto, ineficiente en todos los sentidos y uno de los más caros del mundo. El pase de un container de 20`de importación por el puerto costaba en promedio US$ 600,--. El puerto era notorio por la gran cantidad de robos y los capitanes de los buques temían la navegación por los canales de acceso y en el vaso portuario por la falta de dragado. Un contenedor lleno de importación que se descargaba en la Dársena D pasó por todo el puerto antes de llegar a su destino final y los contenedores vacíos se almacenaban en potreros dentro y fuera del puerto.
Apenas 4 años más tarde, gracias a una buena planificación, ejecutada con firmeza, el Puerto de Buenos Aires podía decir con orgullo que se había transformado en el puerto más eficiente de Sud America y en todo sentido comparable con los puertos del Norte de Europa. Esta casi increíble transformación se basó en leyes y reglas claras, que dieron confianza a los inversores privados, en su mayoría extranjeros, para invertir inmediatamente grandes sumas para convertir un puerto obsoleto en modernas terminales de contenedores. Para garantizar la competencia, que es el único arma que existe para conseguir que se bajan las tarifas y se mejora la calidad de los servicios, Puerto Nuevo se había dividido en 5 terminales. Pronto también comenzó a operar la empresa Exolgan en Dock Sud y en la zona de Zarate / Campana se establecieron las terminales privadas para operar con cargas generales, que el Puerto de Buenos Aires comenzó a rechazar. (Exolgan y las terminales de Zarate-Campana son de capitales argentinos). Se puede decir con toda seguridad, que gracias a las claras políticas trazadas en 1990, durante varios años el Comercio Exterior argentino contaba con un eficiente sistema portuario, con costos sumamente competitivos. Las nuevas demandas de servicios recibieron inmediatamente una respuesta satisfactoria. Pero después de 1998 nadie ha planificado como se debe preparar la Argentina para el crecimiento, especialmente en lo que se refiere al movimiento de contenedores y ahora se ha llegado a una situación crítica que pone en serio riesgo de perderse todo lo que se supo construir. El Jefe de Gobierno de la Ciudad dice una cosa extrema, el Interventor de la Administración General de Puertos algo totalmente opuesto y las autoridades nacionales se callan totalmente. Es casi patético escuchar como las distintas autoridades dan señales contradictorias y como las empresas afectadas, que forman la cadena del Comercio Exterior y que debían hacer oír sus voces con claridad, no hacen otra cosa que confundir el panorama aún más. Hace un poco más de un mes, una señora de Santa Fe, que nada sabe de puertos, reclamó en una carta a lectores en La Nación que se abre un debate con participación del interior para que se aclare la preocupante situación, pero nadie dió importancia a esta llamada de atención de una ciudadana común.
Para completar este panorama, ahora una importante naviera, MSC que es el segundo en el orden mundial después de Maersk, ha hecho una denuncia muy seria en la Comisión Nacional de la Competencia. Dice textualmente que no cuenta con verdaderas alternativas de proveedores de servicios de Terminal portuaria y que consecuentemente sus operaciones en este puerto y el propio Comercio Exterior Argentino se encuentran expuestos a los riesgos, abusos y perjuicios que implica depender de un mercado de servicios que por la ausencia del estimulo que representa la competencia, muestra una verdadera despreocupación por la evolución tanto de las necesidades de los buques como del comercio Exterior argentino que se evidencia a través de una grave falta de inversión en infraestructura que lo mantenga competitivo y libre de problemas de congestión y que recientes actuaciones de la autoridad de aplicación AGP claramente indican una intención de perpetuar y agravar tal situación.
Basado en números reales, MSC critica en términos muy duros el Plan Maestro 2030 de la AGP, que nada hace para mejorar la situación. Han pasado casi 2 semanas desde el 29.11.06, cuando el diario Cronista Comercial publicó un artículo sobre esta seria denuncia, pero todavía no hemos visto reacciones de ninguna de las muchas entidades que deben verse afectadas. El silencio todavía es total y el debate que a todas luces es más que necesario, no se comienza. Hay una falta total de previsión de lo que se necesita para el futuro y si no se comienzan rápidamente acciones concretas, pronto el Puerto de Buenos Aires va a volver a una situación similar a la de 1990. Los canales no se dragan, la competencia ha desaparecido, los costos para el comercio Exterior están creciendo en forma alarmante y según las criticas de la segunda naviera en importancia mundial, el Plan Maestro 2030 para el Puerto de Buenos Aires es totalmente insuficiente para dar respuesta a las nuevas necesidades que se presentan con el crecimiento de la economía. Claramente el país está en un rumbo equivocado que lleva a un serio riesgo que el crecimiento del país, que está basado en el Comercio Exterior, se verá impedido por los costos portuarios. Ahora se está volviendo lentamente a la situación anterior a 1994, con un puerto cada vez más caro y sin perspectivas de soluciones, como las serias denuncias de MSC demuestran. Contenedores vacíos ya se almacenan a 35 km del puerto, por falta de espacio en las terminales o sus cercanías. Mientras tanto por la restricción de la navegación en el Rio Paraná de las Palmas para buques con esloras de más de 230 metros, se ha sacado de la competencia a una moderna Terminal de contenedores, preparada en todo sentido para absorber el crecimiento. En un seminario realizado en Abril del 2006 en el Centro Argentino de Ingenieros, expertos en temas de la navegación y del medio ambiente, junto a la empresa concesionaria del dragado y balizamiento, discutieron durante dos días enteros el tema y llegaron a la conclusión que no hay razones válidas para mantener esa restricción y hubo un consenso general que se debería reverla.
La excelente experiencia de la Argentina en temas portuarias de1994 al 1998 demuestra que la única forma de poder ofrecer al Comercio Exterior efectivas soluciones, que son necesarias para poder seguir creciendo, es mediante el dictado de reglas claras, que promueven una transparente competencia, con inversiones genuinas. Si se dictan tales reglas, serán los propios inversores que garantizarán que se preparen las infraestructuras portuarias y que se doten los puertos del necesario equipamiento, para volver a ofrecer servicios que el crecimiento de nuestra economía reclama.
PEDRO FOX
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